viernes, 16 de diciembre de 2011

De mejores sitios me han echado… y ebria



No fue mi primer trabajo, ni tampoco el último. Pero como todos era algo que significaba mucho para mi, siempre había querido trabajar en una empresa grande, multinacional, reconocida, ¨de buen nombre¨-para la hoja de vida-. 

Bueno, la verdad esta empresa lo era, al menos en los papeles, porque en el día a día, en la vida real era una empresa como cualquier otra, como cualquier empresa local manejada a las malas, con grupitos y con la misma lambonería de cualquier empresa local. Quién lo iba a imaginar? 

Mi jefe, una mujer, extranjera, por eso uno de mis anteriores escritos ¨Colombia un país conquistado por cualquiera¨. Era una mujer de esa cerradas, de pocos amigos que llegó a nuestro país porque ya un dinosaurio en su país, así que venir a timar acá fue su última opción. A lo mejor en su país tuvo un par de momentos buenos, pero nunca fue alguien brillante y eso se podía ver por la calidad en su trabajo. 

Años antes de que ella fuera mi jefe le hice uno de esos chistes característicos míos, de esos chistes de ascensor -como para romper el hielo-, que en algunas personas cae bien y en otras no. Al parecer a ella no le cayó muy bien el chiste, porque desde ese momento me miró feo, y años después cuando fue mi jefe se le notó. 

El trabajo cotidiano con ella fue una pesadilla, su critica hacía el mío era constante, pero sus argumentos eran de forma y no de fondo, era de ese tipo de personas que corrigen las cosas por corregir y por demostrar que es la jefe y que tienen poder. Pero lo peor era que no se le podía discutir, ni siquiera con argumentos porque era de esas personas que sólo les gusta lo que ellas dicen y hacen, y además era la consentida del dueño de la empresa, -yo tenía todas las de perder-.

Y a mi qué me quedó? Pues, ese fresquito que queda cuando se acaba algo que no te gusta. Si bien debo confesar que no fue fácil recibir el baldado de agua fría que es esa frase ¨Hasta hoy trabaja en la empresa¨, también se siente una libertad enorme, me imagino que es lo mismo que hubiera sentido un esclavo, cuando después de toda una vida cortando caña sin recibir nada más que insultos y maltrato sus cadenas son cortadas. Fue un sentimiento extraño, entre tristeza, decepción, frustración, alegría, tranquilidad y emoción. 

Duré varias semanas echada a la pena, pensando si el error era realmente mío, que quizás me había equivocado de oficio, que lo mío era otra cosa. Pero en mis anteriores trabajos siempre fui la estrella, siempre lo había hecho bien, entonces esta vez el problema era ella y sus complejos de inferioridad que me hacen superior. Todo eso me llevó a una conclusión y es de mejores sitios me han echado. De lo único que me arrepiento es de no haber estado ebria para aquel momento. 


martes, 13 de diciembre de 2011

La verdadera evolución del hombre


Después de largos años de investigación se concluyó lo evidente en la evolución del hombre.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los Mandamientos de mi Ley de Dios



I. Te mamarás de Dios por todas sus cosas.

II. Por el nombre de Dios, no tomarás en vano!

III. Santificarás las fiestas. (queda igual)

VI. Explotarás a tu padre y a tu madre.

V. No matarás, a menos que sea necesario.

VI. Cometerás los actos más impuros.

VII. No robarás, excepto corazones.

VII. No levantarás falsos testimonios ni mentirás, eso lo hacen las perras.

IX. Te consentirás con pensamientos y deseos impuros.

X. Te revolcarás con los bienes ajenos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

El Amazonas nació de una lágrima


La historia que les voy a contar sucedió hace muchos años, tantos que quizás los habitantes de la tierra no superaban a una docena. La historia es acerca de una joven, ella era un princesa que hace poco había dejado de ser niña, su nombre Zonia. Era linda de ojos grandes, pelo negro con visos color caramelo efecto que lograba su buen amigo el sol, su piel era morena y suave, siempre llevaba puestos unos artes con las plumas de un pavo real quien era su mejor amigo desde la cuna y sus vestidos eran largos y coloridos los cuales sacaba de las cortezas de los árboles y los adornaba con pétalos de cayenas, ya que era su flor preferida, tanto que muchas veces las usaba como adorno en su cabeza.
Vivía en la selva, le encantaba subir a la ceiba madre, en este lugar pasaba la tarde contemplando la inmensidad de la selva. En aquellas tardes ella pensaba que tan solo era un pequeño elemento de ese gran complejo de árboles, flores, aves, reptiles e insectos.
Una tarde como cualquier otra Zonia fue a subirse a la ceiba madre, pero esta ya no estaba allí, hizo como los otros árboles que se van moviendo por toda la selva. Ella caminó y caminó hasta que la volvió a encontrar, pero la ceiba ya había cambiado y ahora era otro niño quien disfrutaba las tardes en su parte más alta. Sin embargo ella subió y pensó que podría compartir la ceiba con aquél niño. Pero desde aquella tarde compartieron mucho más que la ceiba, se dieron cuenta que tenían tanto en común que se enamoraron perdidamente.
Él venía desde muy lejos y no se parecía a ningún hombre de la selva, era alto, de brazos fuertes, en sus ojos se podía ver el reflejo de un mar lejano y su pelo crespo denotaba que él no era de esa selva.
Hacían todo juntos, salían a correr detrás de las mariposas de colores, buscaban frutas, él cazaba animales que ella cocinaba con su sazón única y en las tardes subían a la ceiba que era cómplice de su amor. Pero una tarde Zonia fue hasta la ceiba madre para encontrarse con su amado y lo que encontró fue una gran sorpresa, ninguno de los dos estaba. La ceiba madre se había ido y él también. Esperó por horas y días completos y ninguno de los dos apareció, un día se llenó de valor y decidió ir a buscarlos, los buscó por meses enteros hasta que finalmente los encontró muy muy lejos de donde los había visto por primera vez.
Ella emocionada, pero a la misma vez asustada subió a la ceiba para encontrarse con él, pero lo que encontró fue la desilusión más grande de toda su vida, su amado compartía sus secretos con otra mujer. El dolor fue tanto que en ese justo momento ella quiso morir, se dejó caer de aquella ceiba y su cuerpo fue recibido una gruesa cama de hojas que no dejó que le pasara nada malo a Zonia. Allí tirada en el piso con el corazón roto en 10.000 pedacitos cada uno más pequeño que el anterior, lloró y lloró tanto que su llanto ensordecedor aún se puede oír en las noches de luna llena, sus lagrimas fueron tantas que hicieron que naciera lo que hoy conocemos como el río Amazonas que en un principio se llamó como la selva Amazonia, por el nombre de su creadora Ama-Zonia, quien murió amando.
Pero hay quienes dicen que Zonia no murió, se convirtió en el primer delfín rosado y también cuentan que cada vez que los delfines rosados saltan del agua es para ver si aún está por la selva aquél hombre traicionero.

Tenía esa risa que enamora

Y esa personalidad torpemente malévola

martes, 25 de octubre de 2011

Golpes en el corazón

Quiero volver a tener una relación, para terminarla y cantar esta canción
con todo el sentimiento del mundo y tomar tequila hasta que mis lágrimas sean agave.

viernes, 21 de octubre de 2011

Por qué los cachacos lo tienen pequeño



Sin ánimo de ofender a nadie y sin yo ser una médica o experta en anatomía, ni menos la más conocedora de pipís, me atrevo a decir que los cachacos lo tiene pequeño. Pero no es culpa de ellos, la minúscula diferencia se debe al clima en el que viven o es que ustedes creen que con ese frío las cosas se pueden extender? No, todo con el frío se encoge.

No tengo nada en contra de los cachacos, es más como ellos mismos dicen ellos ¨me parecen gente divinamente¨ aunque insisto que su clima los hace personas tímidas retraídas y ensimismadas como sus pipís que se quedan adentro de ellos mismos y no salen.

Pero una cosa muy diferente sucede después que pasan el primer peaje, dejan de ser introvertidos, se vuelven personas espontáneas y todo de ellos comienza a salir y cuando digo todo es todo. En tierra caliente siempre se despiertan con la popular carpa de circo en la pijama, son más abrazadores y quieren estar encima de cualquier pedazo de carne. El problema de ellos realmente radica en el clima.