jueves, 7 de noviembre de 2019

Último bus

Miércoles, cerca a las 11 de la noche, el bus a medio llenar, pero para no perder la costumbre me fui de pie quizá fue porque no me quería sentir cómoda, quizá fue porque no me gusta la nueva disposición de las sillas, no lo sé hay cierto tipo de cosas que hago sin ser consciente de ellas, últimamente me he dado cuenta que estoy más tranquila si hago las cosas por hacerlas y no me cuestiono por ello. Los pocos pasajeros con cara de aburrimiento o cansancio iban como van las personas a esa hora en el medio de transporte menos digno que puede existir, resignados. La mayoría abstraídos mirando la pantalla de sus teléfonos, sin hacer contacto visual con los demás pasajeros.

A lo lejos empecé a escuchar aquella voz sin alma de una mujer, que para mi se ya se ha vuelto en un tema recurrente y por lo cual ni me llama la atención, pero al levantar mi mirada del teléfono, la vi a ella, una joven linda, cantando aquella canción tan triste, con su voz que no correspondía ni a su figura, ni a su edad. Tenía esa voz de aquellas personas tristes que han vivido mucho y que están desconsoladas de la vida, yo como los gatos la miraba, sin que ella se diera cuenta de la intriga que me generaba y sabiendo que si cruzaba la mirada con ella me sentiría comprometida a darle una moneda y por principio soy de esas personas que cuando alguien está pidiendo dinero la ignora, porque prefiero hacer de cuenta que esa persona no existe, a mirarla a los ojos y tenerle que decir no te quiero dar dinero. Terminó su canción y repitió ese discurso agotado que tienen todas las personas que piden dinero en el transporte público, pero lo hizo sin alma, como cuando alguien está de cuerpo en un lugar, pero su ser está sumergido en la desolación. Pasó puesto por puesto recibiendo las pocas monedas que quisieron darle, cuando pasó frente a mi no fui capaz de mirarla y ni siquiera de decirle algo entre dientes. Su amplificador portátil hacia interferencia con el micrófono, hasta que lo apagó, recorrió el bus hasta el final y se devolvió para hacerse sobre la puerta a uno o dos metros de mi.

Dejó caer el peso su espalda contra la puerta y creo que una avalancha de sentimientos la atacaban mientras la trataba de acariciaba con la mirada y analizaba cada detalle de su ser. De una pequeña bolsita de tela sacó las monedas que tenía, mientras sostenía un pequeño durazno que alguien traía de vuelta y que en lugar de tirarlo, se lo dio. Aunque sé que lloraba por dentro, su cara seguía siendo hermosa, vestida completamente de negro, con un pantalón y una chaqueta que tuvieron mejores días y que guardan todos los signos de su largo viaje. Su pelo largo negro, sin peinar y amarrado con una coleta para no incomodar parece cargar el peso de un día más que está por acabar. La sigo contemplando mientras cada moneda que cuenta la llena de más desolación, imagino que con lo que ha conseguido no le alcanzará para pagar un lugar donde quedarse, o que quizá ira a tener problemas en la pensión donde se hospeda. Tiene unas expansiones que me llaman la atención, porque ese aspecto de chica cool y ruda, se derrumban en el momento, no conozco nada de ella y todo lo que supongo es por su look que no corresponde su voz y ni mucho con el desconsuelo que lleva dentro.

Quisiera abrazarla, quisiera poderle algo mucho más que el poco dinero que llevo conmigo, recuerdo las palabras de esos inconscientes xenófobos que tachan y señalan sin siquiera tratar de comprender el dolor y la angustia que viven los migrantes. Tengo rabia, dolor y me siento completamente impotente. El bus se detiene en la estación, ella se baja, por la ventana trato de buscarla con la mirada pero ella no está, me quedo con este nudo en el corazón y preguntándome qué pasará con ella, porque sé que no está bien.

miércoles, 30 de enero de 2019

Me Chocan los Portales de Empleo


La búsqueda de empleo es un trabajo de tiempo completo, y portales para la búsqueda de empleo, existen tantos como los de porno, es impresionante. Hay de todo tipo pero en general todos son lo mismo. LinkIn sin lugar a dudas es el más reconocido, si bien su idea principal era ser una red social para profesionales, donde se compartiera información, novedades, tendencias y demás, terminó por  convertirse en el lugar de búsqueda de ese empleo soñado. 


Cuántas ofertas al día aparecerán? No lo sé! Es más algunas me pregunto tan solo si serán ciertas o es una estrategia para captar datos, porque de la gran mayoría de esas vacantes soñadas, jamás responden. Pero lo que más me choca es que después de haber creado uno su perfil en LinkIn a conciencia, tomándose todo el tiempo del mundo recopilando fechas, cifras, contactos y demás, para tener la hoja de vida más completa que se pueda tener, la oferta lo redireccione a otro portal en el que toca hacer prácticamente una hoja de vida nueva. Por qué?! Si me van a pedir que haga todo el proceso nuevamente, no entiendo el motivo por el cual publican la oferta en LinkIn, no tiene ningún tipo de sentido. 

Vuelvo otra vez a hacer mi hoja de vida en un nuevo portal, la ilusión del trabajo soñado mantiene vivas mis ganas de hacer lo mismo por segunda vez, incluso una tercera, pero ya la cuarta y quinta vez provoca estrellar mi computador contra la pared. Por qué no pueden hacer algo como abrir un espacio en el que se suba la hoja de vida en PDF, por ejemplo. Es muy complicado, estoy pidiendo mucho? Carece de sentido mi petición? Le estoy faltando a la lógica y a la cordura? Estoy segura que muchos opinan lo mismo que yo. 

Si inscribirse en estos portales es un proceso largo y tedioso, no se imaginan lo que es salirse de ellos, es mucho más fácil salir de una tienda de Ikea. Y si se preguntan porqué me retiro de uno de esos portales, es porque no tienen ni idea de lo que es estar suscritos a su lista de correos, le llenan a una la bandeja de entrada con correos de publicidad de cursos y masters en universidades o institutos que no conoce ni dios, así como de nuevas ofertas que ninguna se acerca siquiera al perfil que previamente se ha registrado.  

Pero qué sería de un portal o plataforma que buscara la manera de sacarle dinero a sus visitantes. Como todo en la vida, el propósito es hacer gastar y lucrarse de ello, por lo que me choca que además de hacerme registrar una y otra vez,  y haber escrito mi hoja de vida en un centenar de formatos es que busquen sacarme dinero, todos tienen un argumento distinto, para esconder su intensión. En algunos pone que aumenta la visualización del perfil, en otros ponen que al pagar desbloquean las mejores vacantes, o que la ponen a una entre los primeros candidatos, todos los portales van detrás de lo más atractivo que tiene una; la tarjeta de crédito, a la cual acceden con el truco o por decirlo políticamente correcto ¨argumento¨ de una suscripción Premium. 

Por ahora seguiré ocupándome entre buscar empleo y escribir, si no me siguen aún en twitter, los invito: @des_empleada

lunes, 14 de enero de 2019

Maldito Lunes. Angustia de una desempleada



Todos detestan los lunes, pero no se han puesto a pensar en lo terroríficos que son cuando no se tiene empleo. Recuerdan Lunes al Sol? Para quienes no, es indiferente, el título ya grita por la película. Este escrito tiene dos sentimientos, el primero es que mi blog va a cumplir 9 años, eso me parece muchísimo, es la mayor cantidad de tiempo que algo me ha acompañado en la vida. Y yo haciendo virtud de este gran instinto materno me he acordado de mi hijo abandonado y hoy quiero recuperarlo, tiempo, pereza, procastinación… no sé cuál haya sido realmente la excusa para dejarlo olvidado. Hoy como buen lunes, desperté sin saber qué hacer, en qué ocuparme y recordé este Blog, lo leí todo, me salió una sonrisa, me hizo llorar, me hizo evocar miles de sentimientos, pero sin duda el más importante fue recordar lo rico que es escribir. Lo sé, siento que he perdido un poco mi toque y mi autenticidad, porque es lo que pasa cuando se escribe para otros. 

Me prometí a mi misma volver a escribir, independientemente de tener ocupación o no. Claro en este momento de desempleo, de cantidad de horas libres será más fácil, pero esta vez no me traicionaré cuando vuelva a reintegrarme al vertiginoso y agotador mundo corporativo. 

Tantos sentimientos para un lunes, empiezo llena de energía y con ganas de comerme el mundo, con ganas de conquistar un trabajo soñado, o un trabajo… o la ilusión de hacer algo. Mi vida es que me lean, que me escuchen, no simplemente escribir sin emitir un mensaje, porque escribir para nadie no tiene sentido alguno. Es horrible sentirse llena de energía y no tener un ocupación, el día avanza y el deseo va tomando forma de frustración, quiero sentirme útil y productiva para sociedad, los complejos y desilusiones me persiguen. –Por qué no consigo un trabajo? Qué he hecho yo para caer en las manos del desempleo, del desocupe?- Culpo a las instituciones y las corporaciones, a sus métodos, a cómo funciona el mundo y a quienes lo manejan. Pero también recuerdo lo que es estar al otro lado y lo bien que es estar en la cima, aunque sé que aquella cima es efímera, me culpo por tomar este camino y pretender ser una artista cuando pude haber optado por ir como la mayoría, encasillada en un trabajo estable y seguir el patrón que ordena la sociedad. Me culpo y me trato de estúpida por fantasear que puedo vivir del arte en este país, en este mundo, en este momento de la historia. También me culpo por ser una mala artista, una mala mártir, porque conozco muy bien la vida de mis heroínas y héroes todos ellos sufrieron, fueron incomprendidos o vivieron la mayoría del tiempo sin un peso en el bolsillo. 

Me aterra mi situación monetaria, no quiero ni mirar mi cartera porque sé que en ella no hay nada más que desesperanza. Soy tan mala con las finanzas que de lo poco que gané hoy no me queda nada. –Un montón de muebles y zapatos que no sirven para comer, ni para pagar la renta, ni mucho menos los servicios que se van acumulando como los momentos de tristeza que me llenan por sentirme inútil-. 

Otro lunes que quiero que se acabe rápido porque voy perdiendo la esperanza de conseguir un nuevo empleo, me pasa el tiempo, me alejo de la oportunidad de encontrar algo que este a mi nivel y mi  aspiración. Siento que las publicaciones que encuentro son un poco elementales para mi, sin duda si envío mi hoja de vida, quien la reciba va a temer que me quede con su puesto. Sí, estoy diciendo que estoy sobre calificada, sí tengo un ego enorme, pero también sé que cada vez hay menos vacantes para cargos de mi perfil. Me quedó grande la vida? Tal vez. Soy insoportable y por eso no me contratan? No lo sé. Me culpo porque en este oficio, es difícil encontrar un trabajo estable y duradero, todos los proyectos tienen principio y final, me culpo por no haber sido precavida y haber guardado dinero o haberlo invertido en algo rentable que me ayude en estos momentos de paro. Trato de idear una forma para salir de este hoyo, algún negocio rentable que me dé liquidez inmediata. –Uber? No! No tengo ni la personalidad, ni mucho menos el medio para hacerlo, mi carro casi clásico de artista decadente no está en el listado de carros permitidos por la plataforma-. 

Todo lo que se me ocurre o que está entre mis posibles opciones, son planes a largo plazo, pero necesito resolver lo inmediato, ni los bancos, ni el mercado, ni los recibos de los servicios van a esperar a que mi novela tenga éxito, pero también me entra la incertidumbre y si es un fracaso rotundo? Habré perdido cantidad de tiempo imposible de reponer, me habré metido en más deudas y lo peor aún habré desperdiciado mi energía en un sin sentido que muy bien lo hubiera podido aprovechar mejor en algo que si me significara dinero. 

Culpo a mis padres por no haberme dejado una gran herencia con la cual pudiera mantenerme y dedicarme a mi arte sin preocuparme, reniego que no me hayan dado ni una propiedad de la cual poder vivir. Siento que tengo la familia equivocada para esta vida que he elegido. 

Recorro mi casa, organizo lo que se me antoja, lavo los platos y las ollas las dejo para que María la señora que me ayuda se encargue de ellas. Sí, es irónico pensar en tener a alguien que se haga cargo de la casa, sabiendo que tengo tanto tiempo libre. Sin embargo soy consiente de mi labor, de mi oficio o soy una ama de casa o soy escritora, mi deseo es lo segundo. 

Maldito lunes que me hace recordar que inicia otra semana en la que estoy sin oficio, mi optimismo que se ha agotado, me colma de un inmenso desasosiego que me impide escribir, me recrimino por no utilizar este dolor como combustible para escribir, sabiendo que de las peores situaciones es que aparecen las grandes obras, o al menos eso es lo que dicen los grandes autores. –Será que es una mentira piadosa para llenar de esperanza a los menos afortunados?- Recostada en la cama a punto de llorar y después de dar mil vueltas a ideas, palabras y estupideces en distinto orden por mi cabeza, tomo fuerza para ponerme frente al teclado y pulsar con más resignación que emoción, veo que aparecen letras en la pantalla de mi viejo computador y compañero de mil batallas, palabras que plasman lo que llevo entre pecho y espalda, siento, tecleo, mi alma se va desnudando en una serie de palabras, me vuelvo a sentir en ese pequeño nirvana que se alcanza cuando el corazón se plasma en un escrito. Pero se quiebra el hechizo cuando llega una notificación a mi teléfono que anuncia que el pago de mi factura de internet ha sido rechazado. Se ha ido el mood, lo que había estado esperando por semanas lo he perdido, me vuelvo a frustrar y ahora tengo que desgastar mi energía en solucionar este inconveniente, no puedo quedarme sin internet, cualquier cosa menos el internet. 


No sé cómo habrán llegado a este escrito, por los invito a seguirme en este Blog, o en mi Twitter: @Des_empleada.